Salvemos el Valle de Toluca (2ª parte)

Salvemos el Valle de Toluca (2ª parte)

El Valle de Toluca, si bien no tiene manglares, ni es parte de un ecosistema marino, perfectamente podría entenderse como una biósfera en ambiente urbano, de acuerdo a la figura impulsada dentro del Foro de Reservas de Biósfera en el marco del programa Hombre Naturaleza de la UNESCO debido a varios atributos tales como: su periferia rural y rural-urbana, la zona agrícola, el Nevado de Toluca, las Ciénegas y el propio río Lerma, entre otros, sin embargo, hoy el recurso suelo, un recurso natural escaso, sigue utilizándose indiscriminadamente como lo muestra el hecho de que de acuerdo con Centro Eure, en los últimos 30 años la población del valle de Toluca creció 3,6%, pero el área urbana lo hizo un 26%. Este crecimiento horizontal induce en las personas la necesidad de desplazamiento, necesidad que de acuerdo al Centro Mario Molina (CMM) se resuelve en un 75.5% mediante el sistema de transporte público (aunque éste alcanza un 65% de insatisfacción entre los usuarios)  o en un 17.5% por medio del automóvil, lo que trae consigo altos costos ambientales, económicos y de espacio público, ya que este patrón de movilidad es responsable aproximadamente de entre un 30% y 35% del total de los gases de efecto invernadero (GEI) de la región; otro hallazgo del estudio del CMM para el VT es que el automóvil es la opción más costosa en términos económicos ya que obliga a gastar en promedio $1,166.00 pesos mensuales a diferencia de los $147.00 pesos empleando a la bicicleta como medio de transporte; finalmente, ese 17.5% de la población que emplea el automóvil ocupa aproximadamente entre el 70% y el 80% del espacio público dedicado a infraestructura vial en detrimento de ese 82.5% de la población que ve limitada su oferta de espacio a un 20% o 30% del total disponible.

Quizás dos de los datos más reveladores en el Estudio del Sistema Integral de Movilidad Sustentable para el Valle de Toluca del CMM que pueden guiar la toma de decisiones es que “88% de los ciudadanos encuestados apoyan totalmente una política que permita destinar carriles exclusivos para el uso de bicicletas, siendo la medida más aceptada”. Por otro lado, el mismo estudio refiere “En el caso de las propuestas que promueven o facilitan el uso del auto particular, únicamente 10% de los encuestados apoya la continuidad en la construcción de más estacionamientos, vías rápidas o segundos pisos de cuota. En el otro extremo, un porcentaje similar de los encuestados (52%) ya manifiestan estar totalmente en desacuerdo de estas medidas, probablemente evidenciando la necesidad de buscar nuevas alternativas de movilidad para la ciudad”.

El tiempo es un recurso no renovable, para el Valle de Toluca está próximo a agotarse, más aún porque están latentes los riesgos por posibles proyectos inmobiliarios o de infraestructura que se promueven bajo la bandera del desarrollo económico; debemos elegir entre llegar al punto de no retorno donde el VT se convierta en un monstruo urbano insostenible (por sí mismo) como el Valle de México o apostar realmente por convertirla en un referente a nivel internacional de una región metropolitana de bajas emisiones, a partir de un trabajo serio, estratégico y sostenido en el tiempo.

Debemos elegir entre una política de ciudad que privilegie a la movilidad sustentable o seguir extendiendo unos cuantos años más un modelo agotado basado en el uso excesivo del automóvil. Concretamente, debe ordenarse el transporte público actual integrándolo con lo que debiera ser un sistema metropolitano de bicicleta pública, así como con el futuro tren interurbano Toluca -México para brindar la posibilidad de realizar viajes multimodales combinando indistintamente el caminar con la bicicleta, el uso de mejores autobuses y el tren. Lograr hacer esto, no debe significar la indulgencia para construir más infraestructura que aliente el uso del automóvil, ya que seríamos diagnosticados con esquizofrenia proyectual, por ejemplo, de haber tenido un proceso de diálogo, pudo haberse reflexionado y reparado en que con la llegada del tren, cuya premisa es reducir los viajes en automóvil entre el Valle de México y el Valle de Toluca, no tendría que haberse construido el segundo piso de la carretera en el tramo Lerma-Marquesa, entre otras razones porque esta obra simplemente detonará el fenómeno conocido como demanda inducida, donde más gente se sentirá motivada a usar el automóvil; esto sin mencionar el embudo que se estará formando bajando de este segundo piso, o las TonCO2e que se seguirán emitiendo, ni que decir del dolor que aún se siente por la pérdida de bosque, suelo y belleza paisajística que no podrá ser recuperada ni plantando 10 árboles por cada uno retirado (por cierto, todos en un solo predio no contiguo a la zona impactada negativamente).

Hoy debemos elegir entre una política de ciudad que convierta al Valle de Toluca en una región de bajo carbono, en una zona de bajas emisiones o replicar las fallas del Valle de México. Debemos preservar las Ciénegas del Lerma; establecer las zonas de inundación natural que no puedan ser urbanizadas; limitar las autorizaciones para desarrollos inmobiliarios a las márgenes del río Lerma (hoy, ya están en proceso); sanear este importante cuerpo de agua; evitar la contigüidad física del VT con el VM en beneficio de la Sierra de las Cruces; gestionar de manera sustentable el Nevado de Toluca; mejorar la calidad del aire de toda la región; realizar una gestión integral de los residuos sólidos estableciendo, por ejemplo, un gran corredor del reciclaje; en fin, modelar el Valle de Toluca para crear una ciudad compacta, coordinada y conectada. Una ciudad donde las soluciones no pasan por la inmediatez de los puentes vehiculares ni los pasos a desnivel, mucho menos por los túneles que nos conducen a ninguna parte.

México tiene el compromiso a nivel mundial para alcanzar el 30% de reducción de gases de efecto invernadero por el año 2020 y del orden del 35% para el año 2024. Este objetivo implica revisar la Estrategia Nacional del Cambio Climático, misma que ha establecido una estrategia importante, “Moverse a modelos de ciudades sostenibles con sistemas de movilidad, de gestión integral de residuos y con baja huella de carbono”.

Toluca será sede en abril próximo de la reunión regional de las Naciones Unidas, sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, en el que habrán de participar autoridades, académicos, organizaciones civiles y de la iniciativa privada de 33 países de América Latina y el Caribe. Este magno evento bien podría aprovecharse para lanzar un gran anuncio y compromiso, hacer del Valle de Toluca una región modelo en materia de sustentabilidad, una región de bajo carbono que ayude a la consecución de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

Para lograrlo, los 22 municipios que conforman la Región Metropolitana del Valle de Toluca debieran trabajar en bloque acompañados por el gobierno del Estado de México y respaldados por el gobierno federal para contar, de entrada, con el índice de Prosperidad Urbana (CPI) del Valle de Toluca, este índice impulsado por ONU-Habitat tiene como propósito brindar información acerca de distintas áreas de atención estratégica en cada municipio, así como acercar mejores prácticas de gobiernos locales que puedan ser replicadas. Junto con el CPI, el Valle de Toluca debiera contar con un Plan de Acción Climática Regional (Toluca es el único de estos municipios que cuenta con este instrumento publicado en enero de 2012), ya que en él se inscriben las estrategias en materia de movilidad, energía, residuos sólidos, espacio público, agricultura, e industria susceptibles de recibir fondos nacionales o internacionales de la lucha contra el cambio climático. El PACMUN sumado al Índice de Prosperidad Urbana son herramientas fundamentales para guiar el proceso de toma de decisiones de los distintos gobiernos locales pero también de la región del VT.

En nuestra experiencia, algunos proyectos trabajados conjuntamente entre sociedad-gobierno-empresa, como Huizi, el sistema de bicicleta pública de Toluca, encontraron viabilidad gracias a estar soportados en plataformas tales como el propio PACMUN Toluca y el Pro Aire Valle de Toluca 2012 – 2017, hoy el reto está en gestionar éste y otros proyectos bajo una perspectiva metropolitana, replicar y escalar los beneficios en toda la Región Metropolitana del Valle de Toluca.

 

 

 

 

° Estudio del sistema Integral de Movilidad Sustentable del Valle de Toluca. Centro Mario Molina, 2016, pp 306 – 315.

Salvemos el Valle de Toluca (1ª parte) – Editorial

Salvemos el Valle de Toluca (1ª parte) – Editorial

Fundación Tláloc cumple este mes de febrero 15 años de trabajar por un México Sustentable; creemos en el poder transformador de las acciones locales siempre que éstas partan de la consciencia y del saberse insertadas dentro de un contexto global. Estamos convencidos del valor del trabajo coordinado, conjunto y colaborativo entre los sectores académico, gubernamental, privado y las organizaciones de la sociedad civil. Entendemos que la construcción de ese México sustentable parte de la construcción de ciudadanía ambiental, de manera que cada día haya más personas en nuestro país trabajando de manera organizada, informada y propositiva en torno a proyectos concretos que aporten a un México justo en lo social, lo económico y lo ambiental, entendidas estas dimensiones como un todo.

Ban Ki Moon, Secretario General de la ONU, ha señalado que el mayor reto de la humanidad en este siglo es el Cambio Climático, así como la crisis alimentaria. Hoy sabemos, de acuerdo al Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), que este fenómeno es atribuible a las actividades (o lo que permitimos que suceda…) humanas.

Pasa el tiempo y, si bien en 15 años el tema ambiental ha ganado reflectores y se han tenido importantes avances, estos no son suficientes –todavía- para inclinar la balanza hacia la sustentabilidad. Sabemos que estamos dentro de un proceso global que requiere tiempo, confiamos que el despertar de conciencias pronto será exponencial y los proyectos de sustentabilidad irán en aumento, sin embargo, hoy seguimos siendo testigos, y a la vez actores, de distintos movimientos relacionados, baste recordar: Salvemos Sedagro (que permitió la construcción del Parque Ambiental Bicentenario PAB, en Metepec, Estado de México); Salvemos Cabo Pulmo (dirigido a proteger una reserva marina ubicada en Baja California Sur que alberga los arrecifes coralinos más importantes del Golfo de California); Salvemos Manglar Tajamar que ha consternado a más de uno; Salvemos la Laguna (que actualmente busca rescatar un manglar en la laguna del Carpintero en Tamaulipas); así como Salvemos Punta Nizuc (que apenas comienza con el propósito de evitar que otro manglar sea devastado en Quintana Roo). En todos los casos encontramos un área con alto valor ambiental, social y económico pretendida por desarrollos inmobiliarios de millones de dólares. Por otro lado, encontramos a las voces ciudadanas (las que sí lo son a veces deben evitar ser cooptadas por intereses particulares o partidistas), que desde esa trinchera buscan defender el patrimonio natural para las actuales y futuras generaciones haciendo tangible un principio de la sustentabilidad ¿Y las autoridades…?  No se puede generalizar, a veces se ha encontrado sensibilidad y apertura al diálogo, que permite construir un mejor proyecto, como el caso del PAB; lamentablemente en algunas otras ocasiones es muy tarde para actuar, aunque existiera la voluntad para hacerlo; mientras que otras veces hemos visto cómo se logra detener un proyecto, aunque siempre queda latente el riesgo de lo que otras autoridades en un futuro permitan y lo que nuevos capitales promuevan para impulsar el “desarrollo económico”, entonces, la historia se repite… La pregunta es ¿Por qué debe darse un movimiento social que le haga ver a las autoridades lo que de origen debieron considerar antes de autorizar tal o cual proyecto?

A lo largo de 15 años hemos aprendido que dos valores fundamentales en la construcción de un México Sustentable son la confianza y la cultura de la paz, primero a nivel personal, para luego pasar por las organizaciones, las instituciones, las empresas, las universidades y al país entero. Cuando hablamos de la paz no lo hacemos únicamente desde la perspectiva de la agenda de la seguridad pública, sino desde la armonía y tranquilidad que deberíamos gozar, sabedores de que existen instituciones que honran el objeto para el cual fueron creadas. Vivir bajo una cultura de paz es entender que no debiera ser noticia el trabajo conjunto entre sociedad-gobierno-empresa a favor de la sustentabilidad; los procesos colaborativos y participativos tendrían ya que haberse internalizado como una práctica común que construya gobernanza, por lo tanto, no debería haber un conflicto permanente entre autoridades y ciudadanos detonado por proyectos inmobiliarios.

Las voces que promueven la guerra dicen que ésta no tiene como propósito ser ganada, sino que continúe; nosotros somos ciudadanos partidarios de la paz entre la sociedad y las instituciones pero también sabemos que la no violencia demanda acción, la nuestra es desde hace 15 años construir ciudadanía ambiental, es decir, contribuir a que cada día haya más personas que vivan en una actitud permanente de cuestionar el orden las cosas, pero que lo hagan con plena conciencia, de manera informada y propositiva, asumiéndose como corresponsables de la realidad que vivimos y por lo tanto decidan involucrarse activamente en la implementación de las propuestas que generan.

En la segunda parte abordaremos los retos actuales, los riesgos pero también las áreas de oportunidad para hacer del Valle de Toluca una región de bajo carbono.

Imagen: Archivo Fundación Tláloc

Más que el inicio de un nuevo año – Editorial

Más que el inicio de un nuevo año – Editorial

“Cuando te propongas una cosa, adelante hasta concluir, poniendo el cuidado posible para no dar un paso atrás, porque un hombre no ha de ser voluble en sus empresas, sino seguirlas constantemente hasta acabarlas; y si hay dificultades, sobreponerse a ellas”

Luis G. Inclán

 

Más allá de la reflexión natural a la que nos lleva el inicio de un ciclo, como lo es la llegada de un nuevo año, este 2016 representa para Fundación Tláloc la oportunidad de celebrar 15 años de existencia, un hecho que encierra una historia no lineal, una historia que ha sido posible gracias al abrazo que una gran cantidad de personas le han brindado a lo largo de la misma; es ese anhelo compartido, así como la confianza depositada en quienes la conformamos y en sus proyectos constante impulso para continuar con nuestra labor, pero también un compromiso que todos los días procuramos cumplir poniendo cuidado en mantener la esencia de lo que motivó el surgimiento de la fundación: crecer ayudando a que otros crezcan; ser puente que logre alianzas entre los distintos sectores de la sociedad y; empoderar, es decir partir de la construcción de capacidades locales en comunidades e instituciones desde una dimensión humana.

Sabes, en la fundación estamos convencidos de que la sociedad toda es la que debe ser protagonista de los proyectos que se requieren en nuestro país, no creemos que debamos esperar la llegada ni de tiempos mejores ni de un gran líder proveniente de cualquiera de los sectores de la sociedad, hoy es cuando todos debemos actuar de manera consciente, no esperando a tener la vida resuelta para ver por los demás, hoy es cuando es valioso el que todos nos involucremos, hoy es cuando puedes conocer más de los 10 movimientos de la fundación y, en su caso, participar en sus distintas actividades, con ello estarás contribuyendo a que más proyectos impacten de manera positiva a más personas, tu participación le da sentido a cada uno de ellos.

A 15 años de haber surgido, fundación Tláloc quiere compartir contigo su historia para provocar el que juntos podamos escribir nuevos capítulos, compartir sus proyectos pasados y vigentes, las lecciones aprendidas, sus fortalezas y sus capacidades; queremos seguir contando con tu decidida participación, buscamos devolverte y devolverle a la gente la sonrisa de la esperanza, la esperanza de que las cosas sí pueden ser mejores, que sí pueden lograrse los cambios positivos si nos involucramos todos, si nos asumimos como corresponsables y actuamos en consecuencia. Deseamos honrar tanto la confianza que cada persona ha depositado en la fundación a lo largo de 15 años, como la vida misma, por ello nos brindamos todos los días agradeciendo y celebrando la oportunidad que tenemos de dedicar nuestro tiempo, nuestras capacidades, nuestra energía a una causa en la que creemos, la construcción de un México justo en lo social, lo ambiental y lo económico, un México sustentable, un México que muchas personas e instituciones también sueñan, un México que, estamos seguros tú también anhelas, te invitamos a construirlo todos los días, ¿Te parece si colaboramos en ello?

Carlos Mendieta Zerón

fundaciontlaloc@gmail.com

Esta dura y espléndida tierra – Editorial

Esta dura y espléndida tierra – Editorial

Esta dura y espléndida tierra, con montañas rocosas cubiertas de nieve, fríos arroyos cristalinos, frondosos bosques de cipreses, enebros y fresnos, es tanto mi cuerpo como lo que ves ante ti. No puedo separarme de esto ni de ti. Nuestros muchos corazones comparten un único latido.

del Cantar del Rey César

Con estas palabras extraídas del Cantar del Rey César, pareciera tan simple entender que para alcanzar la sustentabilidad no es suficiente buscar un equilibrio entre la naturaleza y la sociedad, sino que somos un todo, ni siquiera se trata de la suma de las partes, se trata de romper con nuestra vieja idea de que la naturaleza está allí separada de “nosotros”, debemos ir más allá, abrazar la idea de que somos un todo y, por lo tanto una Unidad, indivisible, sin partes, sólo eso, una Unidad.

 

Quizás es necesario entrenar nuestro pensamiento para lograr una aprehensión del mundo en estos términos, ya que hemos crecido bajo una lógica en la que damos por descontado que podemos servirnos de la naturaleza, dejando a nuestro criterio – y poder- el nivel de consumo que hacemos de ella, con los consabidos resultados que hoy estamos viendo y padeciendo. Trascender esa lógica dualista, la visión hombre-naturaleza, induce una variable altamente anhelada en la búsqueda de la sustentabilidad; el respeto.

 

No es acaso que ante el mínimo dolor en nuestro cuerpo buscamos la manera de que no siga esa sensación; retiramos la mano de aquello que nos esté dañando, tomamos algún medicamento, nos damos un pequeño masaje, pero lo más importante, aprendemos de donde viene ese dolor manteniéndonos atentos a evitar pasar por lo mismo nuevamente. Entre mayor es el dolor experimentado mayor será nuestra memoria celular que alerta estará advirtiéndonos de algún posible peligro. Haciendo una analogía, la Unidad de la que hablo es como nuestro cuerpo entero, donde lo mismo es la naturaleza como la sociedad nuestra piel, mano, corazón; razón por la cual nuestro actuar debería estar orientado a cuidar ese cuerpo naturalezasociedad, cada una de nuestras acciones tendrían que pasar por el filtro de no dañarlo, sí crear, desarrollar y cultivar las potencialidades de ese cuerpo, pero sin lastimarlo, respetar lo que contemplamos o percibimos sería una forma natural de relacionarnos porque sabríamos que en eso que observamos también estamos nosotros, que no es aquello, sino un todo donde somos una Unidad.

 

Estamos en la víspera de un diálogo internacional donde deberían alcanzarse grandes acuerdos en la lucha contra el cambio climático. Deberán asumirse medidas y compromisos globales sin desconocer el valor de las acciones locales, para prevenir, mitigar y adaptarnos a los efectos negativos del cambio climático. La COP 21 tendrá sede en París, Francia, una ciudad lastimada recientemente de una forma que no se veía (en ese país) desde la 2ª guerra mundial, por lo que puede ser escenario de una cumbre que vea a la agenda ambiental ser rebasada por la agenda de seguridad internacional; ojalá comprendamos que ambas agendas tienen un componente común, ver a los demás y a nosotros mismos como una Unidad; la seguridad alimentaria, la seguridad de las personas y la seguridad de las naciones pueden gestionarse partiendo del respeto, del respeto a los ciclos de la tierra, del respeto a los ritmos climáticos, del respeto para que emerja el diálogo, del respeto a los propios límites de ese cuerpo naturalezasociedad.

 

Mensaje de la Dirección

Mensaje de la Dirección

En la lucha internacional contra el cambio climático es recurrente escuchar que se debe pensar globalmente y actuar localmente; interpretar estas palabras e internalizarlas supone un reto que no puede ser superado a menos que se ponga en práctica, ¡Que se viva todos los días!

Todos debemos vivir un proceso donde paulatinamente vamos tomando conciencia de los impactos negativos de nuestros actos, para después darnos cuenta que también generamos esos mismos efectos por lo que dejamos de hacer o por lo que permitimos que suceda.

Empezamos a informarnos sobre lo que puede hacerse para reducir la huella de carbono o la huella hídrica, nos vamos sorprendiendo de los hilos que se conectan en torno a cualquier objeto que tenemos en casa: la gente que participó en la elaboración de cualquier producto, que si lo hicieron en condiciones justas y dignas o se encuentran bajo algún esquema de esclavitud moderna llamada trabajo dentro de alguna empresa maquiladora; que si hay una retribución económica digna para las personas rompiendo con la especulación y el intermediarismo que sólo encarece el precio final de compra; que si se respetaron los ciclos naturales de los distintos sembradíos o se vieron alterados por químicos; que si se devastaron bosques por obtener un material empleado en los componentes de algún dispositivo móvil; que si se pueden reutilizar los envases o empaques de lo que consumimos para evitar “tirarlo a la basura” o mejor aún, que si debemos separar los residuos para que éstos lleguen a alguna empresa que los recicle; en fin pareciera interminable la lista de cosas que hay que considerar antes de saber si se puede o no hacer algo, que puede llegar a sentirse una especie de parálisis interna o incomodidad con lo que ocurre a nuestro alrededor y con nosotros mismos…

Y es que el cúmulo de información es mucha, nos piden que adoptemos valores universales como los contenidos en la máxima iniciativa de la sociedad civil internacional en materia de sustentabilidad, la Carta de la Tierra, pero la sociedad global está tan alejada de los ideales de conducta ética que ahí se describen que muchas veces pensamos en estos documentos como eso precisamente, documentos si acaso “lindos” que no sabemos trasladar a nuestra vida.

Conscientes de esta situación, en Fundación Tláloc, nos dimos a la tarea de hacer una propuesta por traducir en acciones, individuales y colectivas, lo que nos decían aquellos documentos, principalmente la Carta de la Tierra. Resultado de ese esfuerzo vio la luz el 20 de marzo de 2007 el Decálogo Sustentable, una guía que nos acompaña, primero, para que adquiramos hábitos más amigables con el ambiente en nuestra vida diaria y, segundo, en el plano colectivo volviéndose una plataforma dinámica de la cual surgen los diferentes movimientos por la sustentabilidad: movilidad; energía, consumo responsable; naturaleza; sociedad justa; participación ciudadana; ir más allá; residuos sólidos; agua y; valores.

Es entonces que cada tema se vuelve un movimiento, a la vez que la integración de todos ellos da pie a un gran movimiento por la sustentabilidad, un movimiento que busca generar un impacto positivo comunitario, un movimiento que reúne a la gente interesada en ese tema en particular que a la vez comparte la meta del bien común. Los movimientos conforman sus propias células de voluntarios que van moldeando y dando vida a los proyectos que siguen nuestro Modelo SIRA, el modelo mediante el cual construimos ciudadanía ambiental al Sensibilizar, Informar, Reflexionar e invitar a la Acción.

Hoy la fundación Tláloc y el Decálogo Sustentable te comparten su expertise y su know how a través de la plataforma ¿Cuál es tu sueño?, tienes alguna idea de cómo generar un cambio positivo en tu entorno, en tu comunidad, quieres actuar localmente pensando globalmente, no lo dudes, esta es una plataforma para ti.

¿Hacia dónde va el mundo en la búsqueda de la sustentabilidad global?

¿Hacia dónde va el mundo en la búsqueda de la sustentabilidad global?

El 25 de septiembre pasado, se presentaron públicamente al mundo desde la Asamblea de Naciones Unidas en Nueva York los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 17 Objetivos con 169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económica, social y ambiental. Son el resultado de más de dos años de un intenso proceso de consultas públicas y diálogo multiactor.

Los 193 Estados miembros de la ONU adoptaron General la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, al aprobar una resolución en la que reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza.

Es importante destacar que los ODS sustituyen a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), mismos que guiaron los esfuerzos de los estados miembro entre el año 2000 y el 2015. Si bien se reportan avances a nivel global en el cumplimiento de las metas establecidas, es relevante tomar conciencia de que la problemática global requiere mayor compromiso por parte de todas las naciones, de la industria, de las empresas, de las instituciones académicas, de los gobiernos locales, de las organizaciones de la sociedad civil y, claro, de la población en general.

En el caso de México es necesario tomar en cuenta que de los 8 indicadores en lo que se reportó menor progreso o resultados insatisfactorios, dentro de la agenda de los ODM, 5 están relacionados con el medio ambiente, como por ejemplo tasa de deforestación. El compromiso de México es que para el final de la Agenda 15 – 30 alcancemos tasa cero de deforestación, esto será sin duda un paso fundamental hacia la sustentabilidad del país, ya que la conservación de las áreas verdes supone también la preservación de la diversidad de la vida, la conservación de los ecosistemas y el seguir contando con servicios ambientales tan relevantes como fuentes de agua, captura de carbono, reducción de las emisiones de CO2, mejor calidad del aire, espacios para sano esparcimiento, belleza paisajística y sostén de diversas especies de flora y fauna.

Los ODS pueden agruparse en 5 categorías:

  1. Planeta
  2. Personas
  3. Prosperidad
  4. Paz
  5. Alianzas

Todos podemos ser parte de la solución, las empresas están llamadas a jugar un papel protagónico en esta Agenda 15 – 30, sin embargo, como personas podemos contribuir de gran manera si tomamos conciencia del impacto tanto de nuestras acciones, como de lo que permitimos que suceda o dejamos de hacer. Para que ese impacto sea positivo te invitamos a leer e incorporar en tu vida los principios de la Carta de la Tierra y los consejos de nuestro Decálogo Sustentable; si ya lo estás haciendo te invitamos a dar el siguiente paso, ir adelante con aquél proyecto que tienes en tu mente y en tu corazón para aportar a la sustentabilidad de tu colonia, tu ciudad, tu estado. Una forma de lograrlo es a través de la plataforma ¿Cuál es tu Sueño? que está diseñada para guiarte en ese proceso de diseñar e implementar ese proyecto.

Conoce también la agenda completa de los ODS, acá los 17 Objetivos que guiarán los esfuerzos del mundo en los próximos 15 años:

Objetivo 1. Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo

Objetivo 2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible

Objetivo 3. Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades

Objetivo 4. Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos

Objetivo 5. Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas

Objetivo 6. Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos

Objetivo 7. Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos

Objetivo 8. Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos

Objetivo 9. Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación

Objetivo 10. Reducir la desigualdad en y entre los países

Objetivo 11. Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles

Objetivo 12. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles

Objetivo 13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos

Objetivo 14. Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible

Objetivo 15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica

Objetivo 16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles

Objetivo 17. Fortalecer los medios de ejecución y revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible

Al Valle en Bici es algo más que celebrar el Día Mundial Sin Auto

Desde 1974 se hacen los primeros esfuerzos por llamar la atención a romper con la dependencia al uso excesivo del automóvil y a los combustibles fósiles, aunque es hasta la década de los 90´s cuando permea esta iniciativa en distintas ciudades del mundo, de manera que en el año 2000 la Unión Europea instituye el 22 de septiembre como el Día Mundial Sin Auto quedando enmarcado por la semana de la movilidad europea.

Distintas Organizaciones de la Sociedad Civil en el mundo, gobiernos locales y nacionales se han venido sumando a esta celebración, como parte de un proceso de toma de conciencia respecto a los impactos negativos que le ha causado a la sociedad global ceder su espacio al automóvil.

Es fácil caer en la tentación de desacreditar esta agenda señalando que los eventos que se organizan en esta fecha, como el magno paseo metropolitano Al Valle en Bici, debieran hacerse en las distintas ciudades cuando exista infraestructura adecuada para que la gente pueda caminar o moverse en bicicleta de manera segura, cuando se cuente con un servicio de transporte público eficiente, o que simplemente no es viable pensar en ciudades donde se puedan dejar los autos estacionados en casa para la mayoría de los viajes… entonces cabe cuestionarnos el por qué a pesar de los miles de millones de pesos invertidos en infraestructura vial para los automóviles construyendo desniveles, distribuidores, avenidas donde no existían o más carriles donde ya los hay, simplemente se sigue reduciendo la velocidad promedio de traslado pasando, por ejemplo, de 30 km/h en los 90´s a 14 km/h en la actualidad en el caso de la ciudad de México; quizás puedes imaginar que se debe al crecimiento poblacional pero aunque es un factor, el problema de fondo está en la forma en la que han crecido las ciudades, dispersas, desconectadas, expandiéndose de manera horizontal sobre el territorio induciendo así, la necesidad de recorrer distancias mayores para realizar nuestras distintas actividades y, la manera que resuelve esta ecuación una sociedad individualista aunada a un gobierno que omite ofertar un sistema de transporte integrado es por medio, no del uso, sino del abuso del automóvil.

El Valle de Toluca es la única de las 5 regiones metropolitanas más importantes del país que no cuenta con un sistema de transporte masivo para resolver la movilidad al interior de la misma; esto no va a subsanarse por sí mismo con el futuro Tren Interurbano Toluca – México, ya que éste está pensado para movilizar a las personas de una región a otra, no para contribuir a mejorar la movilidad intraurbana, aspecto que debiera estar implícito en su diseño e implementación. Te has puesto a pensar cómo llegarás a las estaciones del Tren si en este Valle no contamos con un trasporte público ordenado, si ya hoy, para ir a una escuela a dejar a las niñas y los niños vemos enormes filas de autos tratando de hacer el mismo recorrido a la misma hora, si los viajes en automóvil siguen creciendo y en las avenidas principales cada vez hay más horas en las que observamos que prácticamente no se puede circular, si no se han construido las condiciones para impulsar que más gente pueda caminar o hacer uso de la bici como medio de transporte, si la agresividad en la vía pública va en aumento… y al mismo tiempo nuestras vidas se ven afectadas, ya sea porque hay un efecto inmediato debido a los hechos viales (comúnmente llamados accidentes) que cobran la vida de 17,000 personas en el país cada año de acuerdo a la Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (CONAPRA) o de largo plazo por las enfermedades que se van desarrollando en la población al estar expuesta de manera constante a contaminantes de la atmósfera causando la muerte de más de 14,000 personas en México, tan sólo en el año 2010 según la Organización Mundial de la Salud.

En el caso de las grandes ciudades en México como el Valle de Toluca, la contaminación atmosférica está asociada a fuentes móviles (autos particulares, transporte público y de carga) hablando por ejemplo del material particulado, que además, en el caso de las conocidas como PM2.5 resulta que son cancerígenas.

Si lo anterior no te ha llamado la atención quizás lo haga el hecho de que al menos el 4% del PIB de las ciudades en México se pierde por una deficiente movilidad urbana. Nuestra realidad es preocupante, pero lo es más que como sociedad toda, estemos ajenos a esta problemática.

Al Valle en Bici es más que un paseo, es la posibilidad de reflexionar en los cuestionamientos anteriores, pensar qué tipo de ciudad queremos, demostrarnos que podemos actuar de manera coordinada los distintos sectores de la sociedad y los tres niveles de gobierno, que las calles pueden recuperarse para las personas, que las familias podemos convivir sanamente en el espacio público, que una meta común podemos trazarnos y trabajar corresponsablemente por ella.

Dentro de nuestras cápsulas llamadas autos, quizás nos sintamos seguros, pero cada año que hacemos nada por cambiar esta dependencia excesiva al auto estamos perdiendo competitividad como región, aumentamos los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático (te son familiares las inundaciones, las fuertes lluvias o las olas de calor), dañamos nuestra salud ya sea por la mala calidad del aire que respiramos o por trastornos psico-emocionales debido al estrés de estar atrapados en el tráfico, perdemos integración como comunidad lo cual se traduce en inseguridad, se reduce el bienestar de la población, gastamos más tiempo en los traslados, seguimos perdiendo vidas en hechos viales y, todo por ceder nuestro espacio a los autos, el espacio debiera ser para las personas y no para sus máquinas ¿o es acaso que nosotros somos sus máquinas?

Municipios participantes en la segunda edición de Al Valle en Bici (2015): Almoloya del Río, Atizapán, Chapultepec, Tenango del Valle, Mexicaltzingo, Rayón, San Antonio la Isla, Temascalcingo, Tenancingo, Tianguistenco, Villa Guerrero, Xalatlaco, Zinacantepec, Toluca, Metepec, San Mateo Atenco y Lerma.

Así mismo por parte del Valle de México participarán los municipios de Ecatepec, Naucalpan, San Martín de las Pirámides, Teotihuacán y Tlalnepantla.

Un cáncer, la falta de credibilidad en las instituciones (y en las personas) en México.

Un cáncer, la falta de credibilidad en las instituciones (y en las personas) en México.

De todos es conocido que en México tenemos un nivel muy bajo de confianza en nuestras instituciones. Parametría en su encuesta de 2014 encontró que los sindicatos (22%), Ministerio Público (20%), partidos políticos y jueces (19%), la policía estatal (17%) y los agentes de tránsito (16%) eran los peores calificados, panorama que se repite año con año, al igual que con las instituciones mejor calificadas entre los adultos encuestados: Ejército (60%), Iglesia católica (64%) y los amigos y familiares (88%).

Independientemente de que compartamos o no estos datos, mismos que seguramente se han visto impactados por los acontecimientos que penosamente han tenido como protagonistas a representantes de algunas de las instituciones mejores calificadas, lo que podemos leer es que en México, a no ser por familiares y amigos, no creemos en nuestras instituciones, quizás porque precisamente las vemos ajenas, distantes, poco amigables, no nos son familiares, y por lo tanto no las hemos hecho nuestras, pareciera entonces que no son nuestras instituciones… y, sin embargo, lo son.

En fundación Tláloc creemos que un gran cáncer que tiene nuestro país es el no creer en el otro, la desconfianza permanente hacia los demás y hacia las instituciones. Consideramos que este cáncer, junto con el de la corrupción, debe ser eliminado de nuestro organismo-país como condición fundamental para construir un México justo, un México sustentable.

La credibilidad en las instituciones no puede darse por mandato ni por acuerdo de unos cuantos, necesitamos entender la relevancia de hacer frente a este tema asumiéndonos todos como corresponsables y actuar en consecuencia. Estamos convencidos que las organizaciones de la sociedad civil (que tampoco escapan de la falta de credibilidad entre la sociedad mexicana), no por ser organizaciones no gubernamentales deben mantenerse al margen, todo lo contrario, es necesario que nos involucremos en el fortalecimiento de nuestras instituciones trabajando con ellas, acompañándolas, colaborando en  el cumplimiento de una agenda común construida participativamente, incrementando sustancialmente la cultura de contraloría social exigiendo transparencia y rendición de cuentas, así como contribuyendo a la construcción de capacidades locales al interior de las mismas, y es que en todos los sectores de la sociedad podemos encontrar personas que tienen el anhelo de generar un cambio positivo, pero muchas veces no cuentan con las herramientas, propias o institucionales, para detonar esos procesos que se traduzcan en proyectos concretos; es ahí donde se dibuja un área de oportunidad para aportar nuestro tiempo, conocimientos, propuestas, etc. que sumen a ese fortalecimiento institucional. ¿Y por qué hacerlo si para eso les pagan a ellos? Porque a nadie nos conviene un México con instituciones débiles porque entonces todos vivimos en la zozobra, todos somos potenciales víctimas de su mal funcionamiento, porque no podemos vivir en paz, ni estar tranquilos para ser creativos o productivos si las instituciones, por ejemplo, permiten cobros ilegales por licencias o por permisos para emprender un negocio, si se autorizan desarrollos inmobiliarios que violentan la equidad y los derechos humanos como el derecho a un ambiente sano, a un aire limpio. ¿Por qué tenemos que estarnos cuidando de lo que hacen u omiten realizar las instituciones? ¿Es acaso que tenemos que cerrar los ojos y aguantar el coraje al ver caer los árboles y con ellos el patrimonio natural y paisajístico por la construcción de un segundo piso para automóviles que nunca fue discutido? ¿Por qué la gente tiene que salir a las calles a hacer que su voz sea escuchada ante el riesgo de que un desarrollo hotelero acabe con manglares o privatice el espacio público? ¿Por qué las instituciones no pueden simplemente honrar el objeto para el cual fueron creadas? Respuestas hay muchas, pero una condición para desactivar las causas es la participación informada y propositiva de toda la sociedad, tu participación. Hoy las marchas han pasado de las calles a las redes sociales, sitios que se crean espontáneamente ante un acto autoritario, plataformas para visibilizar una causa como change.org, causas.org o salvemossedagro.blogspot han probado ser herramientas útiles para generar cambios en proyectos o hacer valer los derechos fundamentales de todos. No vemos que la necesidad de emplear estos medios vaya a cambiar en el corto ni mediano plazos, sin embargo, otra trinchera que bien podríamos abrazar es la de trabajar con un enfoque preventivo buscando el fortalecimiento de todas las instituciones estando cerca de ellas en la forma que hemos referido previamente. Todos podemos ser víctimas, todos podemos vernos afectados por lo que dejan de hacer las instituciones… una de las mejores maneras para evitarlo es lograr que lo que hoy hacen por excepción ante la presión mediática y social sea un ejercicio cotidiano.

Mensaje de la Dirección

Mensaje de la Dirección

¿Por qué ME INSPIRA? Porque deseamos compartirte los anhelos, las ideas y las actividades que realizamos con el propósito de construir un México sustentable, un México justo en lo social, lo económico y lo ambiental.

¿Por qué ME INSPIRA? Porque queremos ver un México donde cada día haya más personas organizadas en torno a proyectos concretos actuando a favor de la causa en la que creen que contribuya a la sustentabilidad global.

¿Por qué ME INSPIRA? Porque creemos necesario compartirte información sobre la problemática que enfrenta la humanidad en este siglo en materia ambiental y, a la vez re-significar la importancia de actuar localmente.

¿Por qué ME INSPIRA? Porque estamos convencidos de que se requieren más medios que detonen procesos continuos de toma de conciencia, para que dejemos de vernos como simples habitantes y nos convirtamos en ciudadanos, ciudadanos capaces de reflexionar, analizar y cuestionar permanentemente el orden de las cosas, de manera informada y propositiva, ciudadanos que además deciden asumirse como corresponsables de la realidad que vivimos, por lo que no se conforman con señalar lo que podría mejorarse, sino que se involucran directamente en la implementación de sus propias propuestas.

¿Por qué ME INSPIRA? Porque nos gustaría facilitar a través de este boletín mensual la interacción contigo. ¿Estás llevando a cabo un proyecto que contribuye a la sustentabilidad de tu escuela, trabajo, colonia, ciudad, estado, de México? Gente Tláloc es un espacio para que nos cuentes tu experiencia.

¿Por qué ME INSPIRA? Porque queremos compartir contigo la pasión que tenemos por generar impactos positivos en nuestro entorno y en la vida de las personas. Tu presencia en cada evento le da sentido a nuestro actuar. El calendario de eventos te permitirá acompañarnos en futuras ocasiones.

¿Por qué ME INSPIRA? Porque queremos lanzarte una provocación… quizás al ver publicado lo que venimos realizando te interese saber un poco más de nuestros proyectos; también quizás, esto provoque en ti el deseo de ayudarnos como voluntario. ¿Sabes? Fundación Tláloc se explica a partir del invaluable aporte que todos sus voluntarios han venido brindando desde el 23 de febrero de 2001.

¿Por qué ME INSPIRA? Porque si estás dentro de una organización, ya sea pública o privada, si estás en el sector académico o gubernamental; si compartes nuestros valores y la firme convicción de que todos debemos ser los protagonistas de los grandes –por pequeños que sean- proyectos que México necesita, entonces recibe este boletín como una invitación permanente a generar sinergia, a establecer alianzas de largo plazo basadas en la buena voluntad y el compromiso compartido. Sumemos las fortalezas institucionales para hacer frente al enorme reto de construir la ciudadanía ambiental que logre la sustentabilidad glocal.

¿Por qué ME INSPIRA? Porque nos sentimos felices y agradecidos de realizar lo que hacemos. Qué dicha poder “cansarse” físicamente cada día destinando nuestra energía a las causas en las que creemos firmemente, sólo así encontramos un descanso sereno al dormir, para descubrirnos con la energía a tope al despertar; así que ¿Por qué no compartirte este sentimiento de felicidad y gratitud con la vida?

¿Por qué ME INSPIRA? Porque tenemos varias historias que contar y muchas más por escribir con tu ayuda. ME INSPIRA Valores es también la frase con la que podrás familiarizarte con los 10 temas del Decálogo Sustentable: Movilidad, Energía, (I)Consumo Responsable, Naturaleza, Sociedad Justa, Participación Ciudadana, Ir Más Allá, Residuos Sólidos, Agua y Valores. Cada uno de ellos es un movimiento ciudadano, cada uno de ellos requiere de la acción consciente de cada uno de nosotros. Tú puedes hacer de este gran movimiento por la sustentabilidad tú movimiento, ¿TE INSPIRA?