Historia del Decálogo Sustentable

Historia del Decálogo Sustentable

Desde sus inicios Fundación Tláloc ha basado su trabajo en el marco de la Carta de la Tierra. Este documento reconocido universalmente es extenso y de conceptos complicados, por lo que los voluntarios de Fundación Tláloc, después de asistir a diversos foros, talleres y estudiar el documento de los 100 consejos para una vida sustentable de SEMARNAT, vieron la necesidad de hacer una traducción de los conceptos de la Carta de la Tierra en acciones concretas y sencillas, que sirvan a la gente como guía para preservar los recursos de nuestro planeta y el bienestar de sus habitantes. Esto pretende valorar el papel individual y el poder de cada persona en este esfuerzo por mejorar nuestro mundo.

De esta forma, el 22 de marzo de 2007, se presentó la primera versión del Decálogo Sustentable de Fundación Tláloc en el Hotel Hollyday Inn, con la distinguida presencia de la actriz Gaby Goldsmith.

Una vez presentado, los voluntarios se dieron a la tarea de difundir su información y conseguir que la gente se comprometiera a las acciones del Decálogo, para ello se invitaba a los ciudadanos a firmar el decálogo en todos los eventos y oportunidades que se tenían, llegando a reunir más de 9,000 firmas. En 2008 se organizó, junto con el Club Deportivo Toluca, un concurso de dibujo infantil basado en los temas del decálogo, evento que fue todo un éxito.

En 2010 se vio la necesidad de adecuar nuevamente el Decálogo Sustentable, realizando algunos cambios estructurales del mismo, quedando constituido por 10 temas con diversas recomendaciones para cada uno.

Así mismo se pensó en tener una nemotecnia, que ayudara a recordar los 10 temas fundamentales, facilitando su recordación: ME INSPIRA VALORES:

M – Movilidad

E- Energía

 

I – Insumos o consumo responsable

N- Naturaleza

S- Sociedad Justa

P – Participación Ciudadana

I – Ir más allá

R – Residuos Sólidos

A – Agua

 

VALORES – Valores

Estos temas han sido inspiración y guía para las diferentes actividades que hoy realiza Fundación Tláloc para lograr la construcción de ciudadanía ambiental que es nuestra Misión.

Actualmente el Decálogo Sustentable es ampliamente difundido a través de medios electrónicos, páginas de Internet, redes sociales y de las diversas actividades de educación ambiental que produce Fundación Tláloc, como son Obras de Teatro, Talleres, Juegos, Conferencias y tiene miles adherentes.

El Decálogo Sustentable está siendo adoptado por personas, organizaciones de la sociedad civil, instituciones y empresas. Tu firma (sea escrita o por medio electrónico) motivará a que cada vez seamos más las personas comprometidas con este cambio, la idea primordial es realizar una  reflexión constante sobre el impacto de nuestras acciones, de manera que el Decálogo nos guíe en ese proceso, para que nuestra vida diaria sea un testimonio de cómo ser ambientalmente responsable.

 

¡Únete a esta estrategia que sólo busca restablecer la armonía con la Madre Tierra!

Uniendo voluntades

Uniendo voluntades

Seguramente cuando piensas en los problemas de nuestra sociedad, de nuestro país o del medio ambiente te agobias y confundes. Te llevan a pensar que nuestro gobierno es malo, que hay gente mala y que estamos haciendo algunas cosas mal.

Quizás te hagan reflexionar sobre lo que tú haces personalmente y lo más probable es que pienses que tú sí haces bien las cosas. Que si no haces nada para resolver los grandes problemas, es porque no puedes, porque están fuera de tu control, porque no hay otra forma de hacer las cosas o porque no te toca.

Queremos decirte que todos podemos hacer algo para resolver esos males que nos aquejan y ese algo, por pequeño que parezca, puede hacer una gran diferencia, ¡ya que cada acción cuenta! sobretodo si haces lo que te gusta y das voluntariamente un poco de ti para beneficiar no sólo a tu persona y a los tuyos, sino también para ayudar a tu comunidad.

Si queremos que haya más bien que mal, necesitamos activarnos, organizarnos y ser más los que queremos ver y lograr acciones que mejoren el mundo en el que vivimos.

El trabajo voluntario llena de satisfacción, ayuda a aprender cosas nuevas y diferentes, relaja, anima, concientiza y activa un proceso creativo.

Hoy te invitamos a formar parte del voluntariado en Fundación Tláloc, estamos seguros que aquí encontrarás esa pasión que te mueve, que puede transformarte y mejorar nuestro mundo. Date la oportunidad de conocernos y de encontrar tu personal forma de ayudar.

Fundación Tláloc está abierta para todo aquel que quiera sumarse a cualquiera de nuestras iniciativas, o bien, para quienes alberguen sueños que necesiten un poco de ayuda para germinar. Tu talento, determinación, energía y acciones son necesarios para la construcción de un México Sustentable.

Contáctanos por Facebook o a través de nuestra página www.fundaciontlaloc.org

Dinamismo, trabajo, corazón: entrevista con Fanny Vinet

Dinamismo, trabajo, corazón: entrevista con Fanny Vinet

Fanny es una admirable mujer de origen francés que ha radicado en México por veinte años, en los cuales, además de administrar una librería infantil, fundó junto con otras mujeres la asociación Somos Mundo, aliada de la Fundación Tláloc.

También trabajó en Fundación Tláloc abrazando, entre otros, un proyecto de desarrollo integral de la comunidad Otomí.

Su pasión por evitar el abuso del plástico la llevó a impulsar el proyecto productivo de las Buxas (bolsa en otomí), con el que inicialmente se pretendía sustituir las bolsas de plástico con bolsas reutilizables de tela.

Se trata de una mujer que vive de acuerdo a sus ideales, mismos que comparte con la ideología de Fundación Tláloc, te invitamos a conocerla más:

R – ¿Qué te motivó a trabajar en Fundación Tláloc?

El ver el estado de la naturaleza, pensar que algo se tiene que hacer para restablecer equilibrios que hemos roto con nuestras actividades como humanos. Crecí en la campiña francesa y desde chiquita me ha encantado caminar o andar en bici, descubrir ríos, lagos, bosques, animales, flores, etc. y cuando veo la destrucción y la contaminación que producimos, pienso que algo está en nuestras manos y que debemos actuar como individuos y como grupos; eso encontré en Fundación Tláloc : la posibilidad de actuar en pro de las cosas en las cuales creo.

R –¿Qué aspectos de tu vida se relacionan con lo que se hace en Fundación Tláloc?

Muchos: tener y usar el sentido común en tus acciones diarias, informarte, educarte, actuar en tus “ecosistemas” todo eso es un deber como ser pensante y en mi opinión es lo que se hace en la Fundación.

R –¿Además del proyecto de la comunidad Otomí, trabajaste en algún otro proyecto en Tláloc?

Trabajé en el Decálogo Sustentable, en reforestaciones, en campañas diversas de información por parte de la Fundación, organizaciones de foros y eventos, en tocar a las puertas de las instituciones gubernamentales para construcción de políticas públicas…

R –¿Trabajas ahora en alguna otra asociación civil?

Si en varias:

  • protección de las abejas con “un toit pour les abeilles”;
  • sensibilización al bienestar animal / veganismo con “Santuario Gaia”;
  • sensibilización al respeto hacia las mujeres con “Touche pas à ma pote”;
  • formación en Permacultura con “Permaculture, solution definitive aux pesticides et à la faim”;
  • cuidado de los gatos callejeros (si los hay aquí también a pesar de las campañas de esterilización y de información) con “Cat Rescue”,
  • sensibilización a las alternativas ecológicas para las menstruaciones con “Copita Lunar”;
  • tienda alternativa para comprar cosas a granel con “Le Relais du Triporteur”.

Debo decir, que ninguna de estas asociaciones me levanta a las 6 de la mañana como lo he hecho para la comunidad otomí que apoya Fundación Tláloc (risas), pero participo de diferentes maneras según la asociación: brindando asesoría o información  para que más gente se anime a poner su granito de arena; mediante apoyo económico mensual para algunas; compra de productos de varias de ellas; campañas de sensibilización vía e-mail, Facebook o en mi comunidad con stands cuando hay eventos.

R –¿Qué es lo que más te gustó del trabajo con la comunidad Otomí?

Empezar el proyecto tan chiquito con cajas de telas y máquinas recolectadas entre amigas, y ver cómo ha crecido y el hecho de que es un proyecto holístico, me fascinan las cosas interconectadas que hacen sentido como un gran todo, que no se pueden dividir, que tienes que ver y entender como un flujo que a veces te cansa pero a veces también te retribuye.

R –¿Qué te dejó personalmente dicho proyecto?

¡Amigas que me han dado dos títulos que en ningún otro proyecto me hubieran dado: el título “Doña Fanny” y el título “mamá de las Buxas”! Detrás de esos títulos hay un sinfín de intercambios, risas y momentos excepcionales.

Inteligente, activa, responsable y muy trabajadora, Fanny ha dejado una huella no solo en nuestros corazones sino también en este proyecto que ha transformado muchas vidas.