Salvemos el Valle de Toluca (2ª parte)

Salvemos el Valle de Toluca (2ª parte)

El Valle de Toluca, si bien no tiene manglares, ni es parte de un ecosistema marino, perfectamente podría entenderse como una biósfera en ambiente urbano, de acuerdo a la figura impulsada dentro del Foro de Reservas de Biósfera en el marco del programa Hombre Naturaleza de la UNESCO debido a varios atributos tales como: su periferia rural y rural-urbana, la zona agrícola, el Nevado de Toluca, las Ciénegas y el propio río Lerma, entre otros, sin embargo, hoy el recurso suelo, un recurso natural escaso, sigue utilizándose indiscriminadamente como lo muestra el hecho de que de acuerdo con Centro Eure, en los últimos 30 años la población del valle de Toluca creció 3,6%, pero el área urbana lo hizo un 26%. Este crecimiento horizontal induce en las personas la necesidad de desplazamiento, necesidad que de acuerdo al Centro Mario Molina (CMM) se resuelve en un 75.5% mediante el sistema de transporte público (aunque éste alcanza un 65% de insatisfacción entre los usuarios)  o en un 17.5% por medio del automóvil, lo que trae consigo altos costos ambientales, económicos y de espacio público, ya que este patrón de movilidad es responsable aproximadamente de entre un 30% y 35% del total de los gases de efecto invernadero (GEI) de la región; otro hallazgo del estudio del CMM para el VT es que el automóvil es la opción más costosa en términos económicos ya que obliga a gastar en promedio $1,166.00 pesos mensuales a diferencia de los $147.00 pesos empleando a la bicicleta como medio de transporte; finalmente, ese 17.5% de la población que emplea el automóvil ocupa aproximadamente entre el 70% y el 80% del espacio público dedicado a infraestructura vial en detrimento de ese 82.5% de la población que ve limitada su oferta de espacio a un 20% o 30% del total disponible.

Quizás dos de los datos más reveladores en el Estudio del Sistema Integral de Movilidad Sustentable para el Valle de Toluca del CMM que pueden guiar la toma de decisiones es que “88% de los ciudadanos encuestados apoyan totalmente una política que permita destinar carriles exclusivos para el uso de bicicletas, siendo la medida más aceptada”. Por otro lado, el mismo estudio refiere “En el caso de las propuestas que promueven o facilitan el uso del auto particular, únicamente 10% de los encuestados apoya la continuidad en la construcción de más estacionamientos, vías rápidas o segundos pisos de cuota. En el otro extremo, un porcentaje similar de los encuestados (52%) ya manifiestan estar totalmente en desacuerdo de estas medidas, probablemente evidenciando la necesidad de buscar nuevas alternativas de movilidad para la ciudad”.

El tiempo es un recurso no renovable, para el Valle de Toluca está próximo a agotarse, más aún porque están latentes los riesgos por posibles proyectos inmobiliarios o de infraestructura que se promueven bajo la bandera del desarrollo económico; debemos elegir entre llegar al punto de no retorno donde el VT se convierta en un monstruo urbano insostenible (por sí mismo) como el Valle de México o apostar realmente por convertirla en un referente a nivel internacional de una región metropolitana de bajas emisiones, a partir de un trabajo serio, estratégico y sostenido en el tiempo.

Debemos elegir entre una política de ciudad que privilegie a la movilidad sustentable o seguir extendiendo unos cuantos años más un modelo agotado basado en el uso excesivo del automóvil. Concretamente, debe ordenarse el transporte público actual integrándolo con lo que debiera ser un sistema metropolitano de bicicleta pública, así como con el futuro tren interurbano Toluca -México para brindar la posibilidad de realizar viajes multimodales combinando indistintamente el caminar con la bicicleta, el uso de mejores autobuses y el tren. Lograr hacer esto, no debe significar la indulgencia para construir más infraestructura que aliente el uso del automóvil, ya que seríamos diagnosticados con esquizofrenia proyectual, por ejemplo, de haber tenido un proceso de diálogo, pudo haberse reflexionado y reparado en que con la llegada del tren, cuya premisa es reducir los viajes en automóvil entre el Valle de México y el Valle de Toluca, no tendría que haberse construido el segundo piso de la carretera en el tramo Lerma-Marquesa, entre otras razones porque esta obra simplemente detonará el fenómeno conocido como demanda inducida, donde más gente se sentirá motivada a usar el automóvil; esto sin mencionar el embudo que se estará formando bajando de este segundo piso, o las TonCO2e que se seguirán emitiendo, ni que decir del dolor que aún se siente por la pérdida de bosque, suelo y belleza paisajística que no podrá ser recuperada ni plantando 10 árboles por cada uno retirado (por cierto, todos en un solo predio no contiguo a la zona impactada negativamente).

Hoy debemos elegir entre una política de ciudad que convierta al Valle de Toluca en una región de bajo carbono, en una zona de bajas emisiones o replicar las fallas del Valle de México. Debemos preservar las Ciénegas del Lerma; establecer las zonas de inundación natural que no puedan ser urbanizadas; limitar las autorizaciones para desarrollos inmobiliarios a las márgenes del río Lerma (hoy, ya están en proceso); sanear este importante cuerpo de agua; evitar la contigüidad física del VT con el VM en beneficio de la Sierra de las Cruces; gestionar de manera sustentable el Nevado de Toluca; mejorar la calidad del aire de toda la región; realizar una gestión integral de los residuos sólidos estableciendo, por ejemplo, un gran corredor del reciclaje; en fin, modelar el Valle de Toluca para crear una ciudad compacta, coordinada y conectada. Una ciudad donde las soluciones no pasan por la inmediatez de los puentes vehiculares ni los pasos a desnivel, mucho menos por los túneles que nos conducen a ninguna parte.

México tiene el compromiso a nivel mundial para alcanzar el 30% de reducción de gases de efecto invernadero por el año 2020 y del orden del 35% para el año 2024. Este objetivo implica revisar la Estrategia Nacional del Cambio Climático, misma que ha establecido una estrategia importante, “Moverse a modelos de ciudades sostenibles con sistemas de movilidad, de gestión integral de residuos y con baja huella de carbono”.

Toluca será sede en abril próximo de la reunión regional de las Naciones Unidas, sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, en el que habrán de participar autoridades, académicos, organizaciones civiles y de la iniciativa privada de 33 países de América Latina y el Caribe. Este magno evento bien podría aprovecharse para lanzar un gran anuncio y compromiso, hacer del Valle de Toluca una región modelo en materia de sustentabilidad, una región de bajo carbono que ayude a la consecución de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.

Para lograrlo, los 22 municipios que conforman la Región Metropolitana del Valle de Toluca debieran trabajar en bloque acompañados por el gobierno del Estado de México y respaldados por el gobierno federal para contar, de entrada, con el índice de Prosperidad Urbana (CPI) del Valle de Toluca, este índice impulsado por ONU-Habitat tiene como propósito brindar información acerca de distintas áreas de atención estratégica en cada municipio, así como acercar mejores prácticas de gobiernos locales que puedan ser replicadas. Junto con el CPI, el Valle de Toluca debiera contar con un Plan de Acción Climática Regional (Toluca es el único de estos municipios que cuenta con este instrumento publicado en enero de 2012), ya que en él se inscriben las estrategias en materia de movilidad, energía, residuos sólidos, espacio público, agricultura, e industria susceptibles de recibir fondos nacionales o internacionales de la lucha contra el cambio climático. El PACMUN sumado al Índice de Prosperidad Urbana son herramientas fundamentales para guiar el proceso de toma de decisiones de los distintos gobiernos locales pero también de la región del VT.

En nuestra experiencia, algunos proyectos trabajados conjuntamente entre sociedad-gobierno-empresa, como Huizi, el sistema de bicicleta pública de Toluca, encontraron viabilidad gracias a estar soportados en plataformas tales como el propio PACMUN Toluca y el Pro Aire Valle de Toluca 2012 – 2017, hoy el reto está en gestionar éste y otros proyectos bajo una perspectiva metropolitana, replicar y escalar los beneficios en toda la Región Metropolitana del Valle de Toluca.

 

 

 

 

° Estudio del sistema Integral de Movilidad Sustentable del Valle de Toluca. Centro Mario Molina, 2016, pp 306 – 315.

Agua: Nuestro deber antes que nuestro derecho.

Agua: Nuestro deber antes que nuestro derecho.

Las patentes sobre la vida y la retórica de la “sociedad de la propiedad” en la que todo -el agua, la biodiversidad, las células, los genes, los animales, las plantas- es susceptible de convertirse en una posesión expresan una cosmovisión en la que las formas de vida carecen de valor intrínseco, de integridad y de reconocimiento como sujetos. 

Vandana Shiva, Manifiesto para una democracia de la Tierra

Cada sociedad, cada generación, piensa que su cosmovisión es la correcta. Todos vivimos bajo el manto invisible de creer ser poseedores de la verdad y que nuestras acciones son correctas, buenas, enriquecedoras, éticas. Sin embargo, no existe algo más equivocado que vivir en el solipsismo de las propias ideas; hoy somos testigos de lo que este tipo de pensamiento, sin relación con lo que nos rodea, ha provocado.

La humanidad ha concentrado sus esfuerzos en generar las condiciones que en apariencia le aseguren una vida buena: derechos humanos, tecnología, capitalismo; sin embargo, cada paso que hemos dado nos aleja cada vez más de alcanzar esa meta; ¿La razón? Vivir únicamente bajo “nuestra verdad”. Lo cierto es que no podemos disfrutar de una vida digna de vivirse sin tomar en cuenta lo necesario para que esto sea posible. Durante siglos, los seres humanos hemos desdeñado lo diferente, aquello que al no ser como nosotros, es considerado de menor nivel de valía. Desdeñar al mundo de la Naturaleza nos esta costado la perpetuidad de la especie; aún cuando los hallazgos en salud han avanzado más que nunca antes, a pesar de que los derechos humanos han sido declarados de forma minuciosa e internacional, cuando los descubrimientos científicos nos hacen ver realidades que sólo imaginábamos en otros mundos, la humanidad sigue sufriendo, enfermando, muriendo y ahora careciendo de lo esencial para la vida. ¿Es acaso que el “progreso” tomó el camino equivocado?

Si comprendemos profundamente nuestro lugar y participación en el mundo, podremos fácilmente entender que antes del derecho humano a un ambiente sano están los Derechos de la Naturaleza, puesto que, como un ente vivo que es la Tierra, debe de considerársela como un sujeto de derechos, y nosotros, como sujetos encargados de su cuidado.

A pesar de nuestra total dependencia de la Naturaleza, el sistema de cosas en el que vivimos inmersos nos ha propuesto durante siglos el ponerle precio a los recursos no renovables, y bajo la inconsciencia y falta de reflexión lo hemos aceptado. Aceptamos comprar el agua sin reparar en el daño ecológico que causa su embotellamiento, su transporte, el desecho de su consumo; hemos convenido que pagar una multa por contaminar un río es lo justo y dejamos de preocuparnos por la prevención de estas acciones o, en su caso, de su total saneamiento. Consideramos que es una injusticia pagar una verificación vehicular cuando en realidad lo injusto es movernos distancias cortas en automóvil pudiendo impulsar sistemas de movilidad sustentable como la bicicleta pública, que además de disminuir el gasto familiar, abonaría esfuerzos para mejorar la calidad del aire que respiramos, disminuiría la emisión de gases de efecto invernadero, limitando así, los efectos del cambio climático para conservar la biósfera en la que vivimos. Nunca antes habíamos gozado de tanta libertad, y nunca antes habíamos hecho tan poco con ella.

El problema radica en que la mayor parte de las sociedades conciben a la Naturaleza como fuente de recursos económicos. Hoy por hoy no queda un recurso natural que no ostente la calidad de mercancía y un precio por el bien que nos regala. Ante esta realidad, no vale la pena culpar a tal o cual sector, puesto que a lo largo de este entramado todos hemos convenido en que esta “verdad” es la correcta; lejos de que este razonamiento nos plantee un panorama desalentador, por el contrario, debe dar cuenta del poder de la participación ciudadana en la construcción de realidades. Si bien actuamos (u omitimos) en pro de un consumismo voraz, bien podemos actuar por un equilibrio natural.

El capitalismo por sí mismo, no es una práctica del todo negativa, al final del día lo que propone es la generación de bienes y servicios, el cómo llevarlo a cabo es responsabilidad de todos quienes participamos de él. La falsa moralina bajo la cual hemos construido nuestros sistemas de consumo debe evolucionar a una crítica verdaderamente ética sobre nuestras decisiones de convivencia con nuestro entorno.

Precisamente esa convivencia, el entenderla como el vivir con los otros, es en parte lo que puede marcar la diferencia hacia un genuino desarrollo. Vivir una vida digna no es y, no debe ser, un concepto privativo de los seres humanos. Vivir una vida digna debe comprenderse en la extensión del Todo, de la Naturaleza, de los animales y del hombre, puesto que si no lo observamos de esta manera, difícilmente podemos hablar de prosperidad para quienes siguen nuestros pasos: hijos, hermanos, sobrinos, o cualquier niño que observa el mundo con hambre de aprender a vivir en él y de hacer lo correcto. Galtung nos propone:

“No tomes la vida, no puedes recrearla, ni siquiera con ingeniería genética se puede recrear a ese ser humano. No extingas a las especies en la Naturaleza. Y no hagas tratados de paz del tipo del que se hizo en Versalles que no puedes “deshacer”-¡Puedes haber cometido un error! Y -no es vergonzoso dar la vuelta”

Es posible dar la vuelta. Todos tenemos derecho a gozar del agua, pero la Naturaleza antepone su derecho de ser protegida, pues de lo contrario, no quedará nada. Fundación Tláloc nos propone en el Decálogo Sustentable hacer conciencia de nuestros deberes con la Naturaleza, con el fin de preservar el equilibrio que necesitamos de ella para poder vivir en bienestar. Comprender al agua no como un mero recurso al que tenemos derecho, sino como “Principio de la Vida” nos permitirá hacer conciencia de lo que se espera de nuestro actuar para conservarla, y tú ¿Primero ejerces tus derechos o cumples con tus deberes?

  1. Galtung, Johan, Juan sin tierra, México, Trascend Peace Universit, 2008.

Visita: www.fundaciontlaloc.org

Vamos por un Valle de Toluca bajo en Carbono

Vamos por un Valle de Toluca bajo en Carbono

Toluca es, sin duda, una ciudad grande, llena de casas, edificios, comercios, avenidas, áreas industriales y carreteras por todos lados, además de que está tan interconectada con los municipios colindantes que se podría hablar del Valle de Toluca como una gran urbe. Y no sólo eso, el Valle de Toluca se proyecta como un espacio urbano con grandes oportunidades de desarrollo por lo que se cree que próximamente habrá migración de poblaciones enteras de otros estados, abarcando mayor espacio en su distribución.

A partir de esto, desde hace tiempo podemos ver diversos problemas ambientales, que al conjuntarse han generado un importante cambio en el clima del Valle de Toluca del que se bromea diciendo que “cambia cada 20 minutos”, pasando por muchos momentos en un solo día, lo que nos debería hacer reflexionar ¿Siempre fue así? O más bien ¿Cómo lo hemos alterado cada uno de nosotros?

La ciudad, ciertamente, abraza naturalmente distintos fenómenos atmosféricos que van desde los fríos, templados y tropicales, pero que por su altitud se lo define como templado. Entonces ¿Por qué hay días en que no podemos estar más de 5 minutos bajo el Sol? O ¿Por qué llueve más ahora?

Según Becerril González y Morales Méndez (s.f.) del Observatorio Geográfico de América Latina, la precipitación media anual de Toluca ha aumentado desde la década de los 90’s debido a la formación de una isla de calor, es decir, la concentración de aire caliente generada en las ciudades y que suele concentrar agentes contaminantes, como gases de efecto invernadero en el área urbana, aumentando la humedad durante la época lluviosa que junto con el aumento de partículas suspendidas, facilitan la formación de nubes y neblinas entre otras alteraciones del tiempo atmosférico y anomalías térmicas.

Si llueve más, debería haber más agua disponible, pero es la contaminación de ésta lo que no nos permite usarla como desearíamos. Tanto el aire como el agua tienen una elevada capacidad de reciclarse a sí mismos, pero a medida que aumentan las poblaciones y sus actividades contaminantes, los ciclos se vuelven más complicados y rápidos, por lo que la naturaleza no puede adaptarse.

Entre las causas de estos problemas, se puede mencionar el crecimiento del número de la población y automóviles en la región y  la gran actividad industrial, escasez de vegetación y cuerpos de agua reguladores implican la contaminación y calefacción del aire que contribuyendo a elevar la temperatura total.

Estas alteraciones en las ciudades provocan que estas sean más resecas, con mayores aguaceros y granizadas más intensas, con consecuencias cada vez más visibles, pero eso no significa que tenemos que aceptarlo y vivir con ello. El Valle de Toluca tiene ventajas geográficas que han permitido que el daño no sea mayor, por lo que es necesario aplicar políticas correctivas y cambiar nuestros hábitos que generan tantos residuos y contaminantes.

Hay muchas cosas que cada uno de nosotros puede hacer, aunque pueda parecer difícil, debemos entender que los resultados de nuestras acciones no llegarán mañana sino en solo unos momentos y que nuestras cambios deben empezar ya. Es urgente poner en práctica acciones como un uso más racional de los medios de transporte a fin de que la contaminación generada por este sector disminuya cada día; esto no quiere decir que tengamos que limitar nuestras actividades diarias, pues existen opciones de movilidad sustentable.

Fundación Tláloc te invita a que te muevas inteligentemente, por ello realiza actividades como los paseos en Tolo en Bici todos los domingos, las noches de Bici-O realizadas cada miércoles o Al Valle en Bici el último domingo de cada mes a los que te invitamos a asistir ¡por un Valle de Toluca bajo en carbono!.

Visita nuestra página: www.fundaciontlaloc.org 

 

Con información de: Becerril, A. G. (s.f.) Observatorio Geográfico de América Latina. Consultado en febrero de 2016, de http://observatoriogeograficoamericalatina.org.mx/egal11/Procesosambientales/Climatologia/06.pdf

Salvemos el Valle de Toluca (1ª parte) – Editorial

Salvemos el Valle de Toluca (1ª parte) – Editorial

Fundación Tláloc cumple este mes de febrero 15 años de trabajar por un México Sustentable; creemos en el poder transformador de las acciones locales siempre que éstas partan de la consciencia y del saberse insertadas dentro de un contexto global. Estamos convencidos del valor del trabajo coordinado, conjunto y colaborativo entre los sectores académico, gubernamental, privado y las organizaciones de la sociedad civil. Entendemos que la construcción de ese México sustentable parte de la construcción de ciudadanía ambiental, de manera que cada día haya más personas en nuestro país trabajando de manera organizada, informada y propositiva en torno a proyectos concretos que aporten a un México justo en lo social, lo económico y lo ambiental, entendidas estas dimensiones como un todo.

Ban Ki Moon, Secretario General de la ONU, ha señalado que el mayor reto de la humanidad en este siglo es el Cambio Climático, así como la crisis alimentaria. Hoy sabemos, de acuerdo al Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), que este fenómeno es atribuible a las actividades (o lo que permitimos que suceda…) humanas.

Pasa el tiempo y, si bien en 15 años el tema ambiental ha ganado reflectores y se han tenido importantes avances, estos no son suficientes –todavía- para inclinar la balanza hacia la sustentabilidad. Sabemos que estamos dentro de un proceso global que requiere tiempo, confiamos que el despertar de conciencias pronto será exponencial y los proyectos de sustentabilidad irán en aumento, sin embargo, hoy seguimos siendo testigos, y a la vez actores, de distintos movimientos relacionados, baste recordar: Salvemos Sedagro (que permitió la construcción del Parque Ambiental Bicentenario PAB, en Metepec, Estado de México); Salvemos Cabo Pulmo (dirigido a proteger una reserva marina ubicada en Baja California Sur que alberga los arrecifes coralinos más importantes del Golfo de California); Salvemos Manglar Tajamar que ha consternado a más de uno; Salvemos la Laguna (que actualmente busca rescatar un manglar en la laguna del Carpintero en Tamaulipas); así como Salvemos Punta Nizuc (que apenas comienza con el propósito de evitar que otro manglar sea devastado en Quintana Roo). En todos los casos encontramos un área con alto valor ambiental, social y económico pretendida por desarrollos inmobiliarios de millones de dólares. Por otro lado, encontramos a las voces ciudadanas (las que sí lo son a veces deben evitar ser cooptadas por intereses particulares o partidistas), que desde esa trinchera buscan defender el patrimonio natural para las actuales y futuras generaciones haciendo tangible un principio de la sustentabilidad ¿Y las autoridades…?  No se puede generalizar, a veces se ha encontrado sensibilidad y apertura al diálogo, que permite construir un mejor proyecto, como el caso del PAB; lamentablemente en algunas otras ocasiones es muy tarde para actuar, aunque existiera la voluntad para hacerlo; mientras que otras veces hemos visto cómo se logra detener un proyecto, aunque siempre queda latente el riesgo de lo que otras autoridades en un futuro permitan y lo que nuevos capitales promuevan para impulsar el “desarrollo económico”, entonces, la historia se repite… La pregunta es ¿Por qué debe darse un movimiento social que le haga ver a las autoridades lo que de origen debieron considerar antes de autorizar tal o cual proyecto?

A lo largo de 15 años hemos aprendido que dos valores fundamentales en la construcción de un México Sustentable son la confianza y la cultura de la paz, primero a nivel personal, para luego pasar por las organizaciones, las instituciones, las empresas, las universidades y al país entero. Cuando hablamos de la paz no lo hacemos únicamente desde la perspectiva de la agenda de la seguridad pública, sino desde la armonía y tranquilidad que deberíamos gozar, sabedores de que existen instituciones que honran el objeto para el cual fueron creadas. Vivir bajo una cultura de paz es entender que no debiera ser noticia el trabajo conjunto entre sociedad-gobierno-empresa a favor de la sustentabilidad; los procesos colaborativos y participativos tendrían ya que haberse internalizado como una práctica común que construya gobernanza, por lo tanto, no debería haber un conflicto permanente entre autoridades y ciudadanos detonado por proyectos inmobiliarios.

Las voces que promueven la guerra dicen que ésta no tiene como propósito ser ganada, sino que continúe; nosotros somos ciudadanos partidarios de la paz entre la sociedad y las instituciones pero también sabemos que la no violencia demanda acción, la nuestra es desde hace 15 años construir ciudadanía ambiental, es decir, contribuir a que cada día haya más personas que vivan en una actitud permanente de cuestionar el orden las cosas, pero que lo hagan con plena conciencia, de manera informada y propositiva, asumiéndose como corresponsables de la realidad que vivimos y por lo tanto decidan involucrarse activamente en la implementación de las propuestas que generan.

En la segunda parte abordaremos los retos actuales, los riesgos pero también las áreas de oportunidad para hacer del Valle de Toluca una región de bajo carbono.

Imagen: Archivo Fundación Tláloc

COP 21- El largo camino hacia un acuerdo razonable.

COP 21- El largo camino hacia un acuerdo razonable.

La crisis ambiental que se veía venir desde la década de los sesentas tuvo dos teorías dominantes sobre su origen, la explosión demográfica y el crecimiento económico. Acorde a la filosofía dominante, rápidamente concentró esfuerzos en el control del crecimiento demográfico a nivel mundial. No obstante, el paso del tiempo ha evidenciado que el consumo excesivo, derivado de los modelos económicos predominantes, también es factor de rompimiento del equilibrio ambiental que soporta la vida como la conocemos.

Desde 1972, cuando la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano realizada en Estocolmo pusiera en la agenda internacional el término “medio ambiente”, cruentas batallas se han librado para tratar de poner de acuerdo la infinidad de intereses relacionados al desarrollo y el ambiente. Algunos eventos han resultado cruciales: La “Declaración de Cocoyoc” México 1972, puso en la mesa el derecho de los países en desarrollo a elevar sus niveles de vida y el compromiso de los países desarrollados, principales consumidores de recursos, para ayudarles; el reconocimiento del fenómeno de “calentamiento global” de origen antropogénico en 1979; la “Estrategia Mundial para la Conservación”, reconoció la necesidad de acciones mundiales a largo plazo como único medio para enfrentar los problemas ambientales; la edición de la “Carta de la Tierra” y la “Agenda 21” de Río de Janeiro 1992 y la más reciente Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de París 2015, mejor conocida como COP 21. (1)

La “Carta de la Tierra”(2) y la “Agenda 21”(3) lograron por primera vez, integrar los principios de conservación y explotación sustentable del medio natural a los problemas sociales de distribución de la riqueza, la ayuda solidaria entre las naciones, el reconocimiento del papel de los grupos sociales marginados y las estrategias jurídicas, educativas, tecnológicas, financieras y de difusión, para enfrentar los problemas relativos a la sustentabilidad de las actividades humanas en todo el orbe. No obstante que la Cumbre de Rio contó con insólita participación, los acuerdos resultantes carecieron del carácter vinculante que se esperaba, principalmente debido a la negativa de los principales países consumidores a firmar los compromisos.

Veintiún años tuvieron que pasar para que los actores relevantes se integraran en un acuerdo para enfrentar algunos problemas ambientales en la más reciente COP 21. Al menos se han puesto de acuerdo en cómo enfrentar el control del calentamiento global (4) y aunque parece poco, se han dado importantísimos pasos en el reconocimiento de los problemas sociales de distribución de la riqueza y aprovechamiento racional de los recursos naturales, estableciendo las bases de cooperación internacional para enfrentar este grave problema bajo dicho reconocimiento. La COP 21 es un gran logro diplomático de la ONU y esperamos con vehemencia que sea exitoso en su propósito, pues de ello depende el bienestar de miles de millones de seres vivos del planeta.

Desde su nacimiento, la Fundación Tláloc ha hecho eco de los esfuerzos internacionales para enfrentar los problemas de sustentabilidad, traduciéndolos en acciones en el ámbito local. Adoptando los principios de la “Carta de la Tierra”, Fundación Tláloc ha creado el Decálogo Sustentable (5), una estrategia de acción dividida en diez temas claves para la sustentabilidad. Inicia con un compromiso individual de acción, ofrece consejos y medios de actividad inmediata en el plano individual; facilita la integración voluntaria a la red de colaboradores en las actividades organizadas por Fundación Tláloc en cada uno de los diferentes temas del decálogo y ofrece una plataforma de capacitación, que guía a los emprendedores para la realización de proyectos propios, su socialización y vinculación con otras iniciativas.

Afíliate a nuestro Decálogo Sustentable y forma parte del esfuerzo internacional por un mundo mejor desde tu localidad.

15 años caminando de la mano por un México Sustentable

15 años caminando de la mano por un México Sustentable

Hace 15 años, el 23 de febrero de 2001 para ser exactos, iniciamos un camino juntos, compartiendo el sueño de vivir en un país justo, incluyente, responsable, respetuoso: Sustentable. Cada persona ha sido una pieza que nos da forma y sentido, cada acción, cada tropiezo y cada resultado son las bases de una Casa Tláloc que busca albergar los sueños y proyectos que nuestra nación necesita. Fundación Tláloc somos todos, los que han escrito historia, los que la escriben ahora y los que habrán de llegar a embellecer aun más la empresa más noble de la vida: construir un México Sustentable.

Historia del Decálogo Sustentable

Historia del Decálogo Sustentable

Desde sus inicios Fundación Tláloc ha basado su trabajo en el marco de la Carta de la Tierra. Este documento reconocido universalmente es extenso y de conceptos complicados, por lo que los voluntarios de Fundación Tláloc, después de asistir a diversos foros, talleres y estudiar el documento de los 100 consejos para una vida sustentable de SEMARNAT, vieron la necesidad de hacer una traducción de los conceptos de la Carta de la Tierra en acciones concretas y sencillas, que sirvan a la gente como guía para preservar los recursos de nuestro planeta y el bienestar de sus habitantes. Esto pretende valorar el papel individual y el poder de cada persona en este esfuerzo por mejorar nuestro mundo.

De esta forma, el 22 de marzo de 2007, se presentó la primera versión del Decálogo Sustentable de Fundación Tláloc en el Hotel Hollyday Inn, con la distinguida presencia de la actriz Gaby Goldsmith.

Una vez presentado, los voluntarios se dieron a la tarea de difundir su información y conseguir que la gente se comprometiera a las acciones del Decálogo, para ello se invitaba a los ciudadanos a firmar el decálogo en todos los eventos y oportunidades que se tenían, llegando a reunir más de 9,000 firmas. En 2008 se organizó, junto con el Club Deportivo Toluca, un concurso de dibujo infantil basado en los temas del decálogo, evento que fue todo un éxito.

En 2010 se vio la necesidad de adecuar nuevamente el Decálogo Sustentable, realizando algunos cambios estructurales del mismo, quedando constituido por 10 temas con diversas recomendaciones para cada uno.

Así mismo se pensó en tener una nemotecnia, que ayudara a recordar los 10 temas fundamentales, facilitando su recordación: ME INSPIRA VALORES:

M – Movilidad

E- Energía

 

I – Insumos o consumo responsable

N- Naturaleza

S- Sociedad Justa

P – Participación Ciudadana

I – Ir más allá

R – Residuos Sólidos

A – Agua

 

VALORES – Valores

Estos temas han sido inspiración y guía para las diferentes actividades que hoy realiza Fundación Tláloc para lograr la construcción de ciudadanía ambiental que es nuestra Misión.

Actualmente el Decálogo Sustentable es ampliamente difundido a través de medios electrónicos, páginas de Internet, redes sociales y de las diversas actividades de educación ambiental que produce Fundación Tláloc, como son Obras de Teatro, Talleres, Juegos, Conferencias y tiene miles adherentes.

El Decálogo Sustentable está siendo adoptado por personas, organizaciones de la sociedad civil, instituciones y empresas. Tu firma (sea escrita o por medio electrónico) motivará a que cada vez seamos más las personas comprometidas con este cambio, la idea primordial es realizar una  reflexión constante sobre el impacto de nuestras acciones, de manera que el Decálogo nos guíe en ese proceso, para que nuestra vida diaria sea un testimonio de cómo ser ambientalmente responsable.

 

¡Únete a esta estrategia que sólo busca restablecer la armonía con la Madre Tierra!

Más que el inicio de un nuevo año – Editorial

Más que el inicio de un nuevo año – Editorial

“Cuando te propongas una cosa, adelante hasta concluir, poniendo el cuidado posible para no dar un paso atrás, porque un hombre no ha de ser voluble en sus empresas, sino seguirlas constantemente hasta acabarlas; y si hay dificultades, sobreponerse a ellas”

Luis G. Inclán

 

Más allá de la reflexión natural a la que nos lleva el inicio de un ciclo, como lo es la llegada de un nuevo año, este 2016 representa para Fundación Tláloc la oportunidad de celebrar 15 años de existencia, un hecho que encierra una historia no lineal, una historia que ha sido posible gracias al abrazo que una gran cantidad de personas le han brindado a lo largo de la misma; es ese anhelo compartido, así como la confianza depositada en quienes la conformamos y en sus proyectos constante impulso para continuar con nuestra labor, pero también un compromiso que todos los días procuramos cumplir poniendo cuidado en mantener la esencia de lo que motivó el surgimiento de la fundación: crecer ayudando a que otros crezcan; ser puente que logre alianzas entre los distintos sectores de la sociedad y; empoderar, es decir partir de la construcción de capacidades locales en comunidades e instituciones desde una dimensión humana.

Sabes, en la fundación estamos convencidos de que la sociedad toda es la que debe ser protagonista de los proyectos que se requieren en nuestro país, no creemos que debamos esperar la llegada ni de tiempos mejores ni de un gran líder proveniente de cualquiera de los sectores de la sociedad, hoy es cuando todos debemos actuar de manera consciente, no esperando a tener la vida resuelta para ver por los demás, hoy es cuando es valioso el que todos nos involucremos, hoy es cuando puedes conocer más de los 10 movimientos de la fundación y, en su caso, participar en sus distintas actividades, con ello estarás contribuyendo a que más proyectos impacten de manera positiva a más personas, tu participación le da sentido a cada uno de ellos.

A 15 años de haber surgido, fundación Tláloc quiere compartir contigo su historia para provocar el que juntos podamos escribir nuevos capítulos, compartir sus proyectos pasados y vigentes, las lecciones aprendidas, sus fortalezas y sus capacidades; queremos seguir contando con tu decidida participación, buscamos devolverte y devolverle a la gente la sonrisa de la esperanza, la esperanza de que las cosas sí pueden ser mejores, que sí pueden lograrse los cambios positivos si nos involucramos todos, si nos asumimos como corresponsables y actuamos en consecuencia. Deseamos honrar tanto la confianza que cada persona ha depositado en la fundación a lo largo de 15 años, como la vida misma, por ello nos brindamos todos los días agradeciendo y celebrando la oportunidad que tenemos de dedicar nuestro tiempo, nuestras capacidades, nuestra energía a una causa en la que creemos, la construcción de un México justo en lo social, lo ambiental y lo económico, un México sustentable, un México que muchas personas e instituciones también sueñan, un México que, estamos seguros tú también anhelas, te invitamos a construirlo todos los días, ¿Te parece si colaboramos en ello?

Carlos Mendieta Zerón

fundaciontlaloc@gmail.com

Uniendo voluntades

Uniendo voluntades

Seguramente cuando piensas en los problemas de nuestra sociedad, de nuestro país o del medio ambiente te agobias y confundes. Te llevan a pensar que nuestro gobierno es malo, que hay gente mala y que estamos haciendo algunas cosas mal.

Quizás te hagan reflexionar sobre lo que tú haces personalmente y lo más probable es que pienses que tú sí haces bien las cosas. Que si no haces nada para resolver los grandes problemas, es porque no puedes, porque están fuera de tu control, porque no hay otra forma de hacer las cosas o porque no te toca.

Queremos decirte que todos podemos hacer algo para resolver esos males que nos aquejan y ese algo, por pequeño que parezca, puede hacer una gran diferencia, ¡ya que cada acción cuenta! sobretodo si haces lo que te gusta y das voluntariamente un poco de ti para beneficiar no sólo a tu persona y a los tuyos, sino también para ayudar a tu comunidad.

Si queremos que haya más bien que mal, necesitamos activarnos, organizarnos y ser más los que queremos ver y lograr acciones que mejoren el mundo en el que vivimos.

El trabajo voluntario llena de satisfacción, ayuda a aprender cosas nuevas y diferentes, relaja, anima, concientiza y activa un proceso creativo.

Hoy te invitamos a formar parte del voluntariado en Fundación Tláloc, estamos seguros que aquí encontrarás esa pasión que te mueve, que puede transformarte y mejorar nuestro mundo. Date la oportunidad de conocernos y de encontrar tu personal forma de ayudar.

Fundación Tláloc está abierta para todo aquel que quiera sumarse a cualquiera de nuestras iniciativas, o bien, para quienes alberguen sueños que necesiten un poco de ayuda para germinar. Tu talento, determinación, energía y acciones son necesarios para la construcción de un México Sustentable.

Contáctanos por Facebook o a través de nuestra página www.fundaciontlaloc.org

Educación Ambiental en Fundación Tláloc.

Educación Ambiental en Fundación Tláloc.

Etimológicamente el término educación proviene del latín educare, que quiere decir criar, alimentar, nutrir y exducere que significa llevar a, sacar afuera. Inicialmente estas definiciones fueron aplicadas al cuidado y pastoreo de animales para luego llevar a la crianza y cuidado de los niños. Platón (filósofo ateniense, discípulo de Sócrates) define la educación como un proceso de perfeccionamiento y embellecimiento del cuerpo y el alma. Este filósofo se encarga de destacar las tres funciones principales de la educación, que a pesar de haberse hecho hace más de 20 siglos, aún está vigente; estas funciones son: La formación del ciudadano; La formación del hombre virtuoso; y La preparación para una profesión[1]

Para Fundación Tláloc la educación ambiental tiene por objeto la formación del ciudadano, entendido éste como el elemento activo de la sociedad en su sentido Aristotélico, es decir, “aquel que participa de manera estable en el poder de decisión colectiva[2] y como tal debe comprender la relación del entorno con la comunidad y el bienestar.

Es pues tarea de Fundación Tláloc en la educación ambiental: dirigir, encaminar, doctrinar en el conocimiento y entendimiento de los fenómenos ecológicos de interacción comunidad humana-entorno natural, a modo de promover los valores de bien común y sustentabilidad.

Para ello, contamos con herramientas de sensibilización, información y promoción de las acciones individual y colectivas basadas en el Decálogo Sustentable, columna vertebral de nuestras iniciativas, que forman el arsenal de elementos de educación ambiental de la Fundación. A saber:

El decálogo sustentable[3] Es una estrategia de acción dividida en diez temas claves para la sustentabilidad, entendida como único medio de lograr el bien común a largo plazo. Inicia con un compromiso individual de acción, ofrece consejos y medios de actividad inmediata en el plano individual, facilita la integración voluntaria a la red de colaboradores en las actividades organizadas por Fundación Tláloc en cada uno de los diferentes temas del decálogo y ofrece una plataforma de capacitación, que guía a los emprendedores para la realización de nuevos proyectos, su socialización y vinculación con otras iniciativas.

Obras de teatro – “Misión Agua” y “Misión Basura” son obras teatrales extremadamente sencillas, que hacen uso de los recursos histriónicos para sensibilizar e informar al auditorio, de una manera divertida, sobre los graves problemas ambientales causados por la contaminación y el desperdicio, que ponen en peligro la supervivencia y bienestar. A través de los argumentos de sus simpáticos personajes, que continuamente interactúan con el público, se analiza el papel de los protagonistas de la sociedad de consumo, así como de las actitudes negativas de los habitantes y se aprenden los “poderes” con los que un ciudadano responsable puede combatir estos problemas y de este modo “salvar al Mundo” convirtiéndose en un “superhéroe”. Reducir, reparar, reutilizar, reciclar y rechazar, son la fórmula de las 5 “R´s” del ciudadano responsable, que los participantes practican ahí mismo en el desarrollo de la obra, llevándose una experiencia lúdico-práctica de gran impacto formativo.

Pláticas y conferencias – Cualquiera de los temas del Decálogo Sustentable se ofrecen a través de pláticas y conferencias para toda clase de público que con gran esmero organiza Fundación Tláloc, en conjunto con los anfitriones, para dar elementos de acción al público. Siempre bajo nuestra metodología de sensibilización-información-reflexión-acción (SIRA) apoyando los esfuerzos institucionales de educación y motivación para proyectos de acción.

Foros – La información es elemento fundamental de la educación y la organización de foros temáticos sobre problemas específicos, es parte de la estrategia de involucramiento de los ciudadanos para la acción en Fundación Tláloc. Acercar a los académicos y expertos a la comunidad y abrir el debate sobre los temas de interés común, permite al ciudadano y autoridades tomar elementos de decisión sobre temas de sustentabilidad.

Juegos educativos – El juego es un modo extraordinario para atraer la atención del público menudo hacia los temas ambientales, pues los niños también son protagonistas de la comunidad y por tanto del cambio requerido. Por lo anterior Fundación Tláloc ha desarrollado juegos educativos sobre temas del decálogo sustentable y cuenta con un pelotón de Héroes del Decálogo para realizarlos. Escuelas, clubes, organizaciones civiles para niños cuentan con nuestra oferta de formación de pequeños ciudadanos.

Te invitamos a participar en la gran tarea de transformación que se requiere; motivándote, informándote y tomando acción. Apóyate en los elementos educativos que la Fundación Tláloc pone a tu disposición y ADELANTE.

[1] http://es.scribd.com/doc/60516965/Etimologicamente-el-termino-educacion-proviene-del-latin-educare

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Ciudadano

[3] http://decalogosustentable.org